En el rugby y en el hockey solemos hablar de fuerza, resistencia, velocidad y táctica. Pero hay un rival silencioso, constante y muchas veces subestimado: la mente. Un adversario que no se ve en la planilla del partido ni en las estadísticas, pero que puede definir carreras deportivas enteras.
Leo Romano, preparador físico, pone en palabras una realidad que muchos deportistas conocen pero pocos se animan a decir en voz alta. “Durante años descubrí que la mente puede convertirse en una auténtica batalla diaria, incluso cuando por fuera parecía fuerte, preparado y seguro”. Una frase que resume lo que ocurre puertas adentro de tantos jugadores.
El campo de juego no es solo césped y líneas. Es un espejo. Allí aparecen las dudas, las inseguridades y los miedos que no se cuentan en el vestuario. Miedos que emergen justo antes de dar ese paso que puede cambiarlo todo: un partido decisivo, una convocatoria, una lesión, un regreso, una final.

Muchos deportistas no se frenan por una limitación física, sino por límites mentales autoimpuestos. La autodesconfianza, esa voz interna que insiste en que “no alcanza”, cuando en realidad sí alcanza. Pensamientos negativos que se vuelven rivales constantes y que, si no se trabajan, terminan tomando decisiones por uno.
La negatividad no aparece de golpe. Se instala de manera silenciosa, entrenamiento tras entrenamiento, partido tras partido. Y cuando no se la enfrenta, condiciona el rendimiento tanto como una mala preparación física.
El punto de quiebre llega cuando la mente empieza a entrenarse con la misma seriedad que el cuerpo. No es magia, no es motivación pasajera. Es trabajo diario, constancia y caídas. Es entender que el control mental también se entrena.

Los resultados, cuenta Romano, llegan como consecuencia de una superación interna que muchas veces es más exigente que cualquier rutina física. El verdadero cambio comienza cuando el deportista decide enfrentarse a sí mismo, sin excusas ni máscaras.
En tiempos donde el alto rendimiento exige cada vez más, esta mirada invita a repensar el entrenamiento integral: cuerpo y mente como una sola unidad. Porque el partido más importante, muchas veces, se juega antes de salir a la cancha.
Autor: Leo Romano
Preparador físico
