Por: Eduardo Costas
El rugby en Argentina, un deporte que ha sabido cultivar una tradición sólida y un espíritu de camaradería y respeto, enfrenta en la actualidad una problemática que amenaza su continuidad y crecimiento: la escasez de jugadores en los clubes, especialmente en la Primera División. Esta situación no es un fenómeno aislado, sino el resultado de una serie de factores interrelacionados que requieren una mirada profunda y estratégica para entender sus causas y buscar soluciones sostenibles.

La sangría de talentos hacia el exterior
Uno de los principales motivos que explican la disminución en la cantidad de jugadores en los clubes argentinos es el éxodo profesional hacia ligas extranjeras. La falta de un sustento económico sólido para los equipos profesionales, como Jaguares, ha provocado que la mayoría de los jugadores de alto nivel prefieran buscar oportunidades en Europa, Estados Unidos y otras ligas que ofrecen mejores condiciones salariales y de desarrollo. Esta migración ha debilitado significativamente los planteles locales, reduciendo el nivel competitivo y afectando la formación de nuevos talentos. La pérdida de jugadores experimentados y de calidad es una herida que tarda en cicatrizar, ya que la base de la pirámide se ve afectada y el recambio generacional se vuelve más difícil.
La pandemia y su impacto en la base de jugadores
Por otro lado, la pandemia de COVID-19 agravó aún más esta situación. La suspensión de actividades, las restricciones sanitarias y la incertidumbre económica llevaron a una deserción masiva en la participación de jóvenes y adultos en clubes, estimada en unas 20.000 personas. Este fenómeno dejó a muchas instituciones sin una reserva de jugadores para nutrir sus planteles y creó un vacío que aún no logra llenarse del todo. La pérdida de masa social y deportiva ha tenido efectos duraderos, dificultando la renovación generacional y la captación de nuevos practicantes.
La situación en los clubes tradicionales y el proceso de reconstrucción
Clubes históricos como Hindú y CUBA, referentes en la URBA, atraviesan procesos de reconstrucción producto de estas bajas masivas. La dependencia de jugadores jóvenes y de inferiores para cubrir los puestos vacantes es una estrategia que, si bien puede ofrecer un alivio temporal, no garantiza la estabilidad a largo plazo. La incertidumbre sobre la continuidad de estos procesos y la dificultad para atraer talentos nuevos ponen en jaque la competitividad de estos clubes en el escenario nacional e internacional.
Los retornos temporales y las esperanzas de recuperación
A pesar de la sangría, en 2025 se registraron algunos retornos de jugadores que habían emigrado, como integrantes de Los Pumas 7’s y otros seleccionados, que volvieron a sus clubes de origen. Aunque estos movimientos ofrecen un alivio momentáneo, no solucionan la raíz del problema ni aseguran una recuperación sostenida del número de jugadores. La clave está en generar condiciones que motiven a los jóvenes a elegir el rugby como su deporte de cabecera y a mantenerlos en el tiempo.
Las políticas de la Unión Argentina de Rugby y el futuro del deporte
La UAR ha manifestado su intención de fomentar el crecimiento del rugby en Argentina, con metas de incremento en la cantidad de fichados para los próximos años (2027-2031). Sin embargo, la magnitud del desafío requiere estrategias integrales que vayan más allá de las cifras y apunten a fortalecer la cultura del deporte, mejorar las condiciones para los jugadores y ampliar su difusión. La presencia de más de 574 clubes y 100.000 jugadores inscritos refleja una base importante, pero la competitividad de alto nivel se ve afectada por la escasez de talentos y la fuga de jugadores.
¿Se está perdiendo el interés en el rugby?
En un mundo cada vez más globalizado y dominado por opciones de entretenimiento instantáneo —desde streaming y videojuegos hasta otros deportes de alta repercusión— el rugby ha tenido que luchar por mantener su relevancia. Aunque aún disfruta de los frutos de un Mundial exitoso a finales de 2023, donde logró captar la atención de públicos diversos y renovar el entusiasmo, la percepción de que el deporte está perdiendo popularidad en el ámbito ocasional empieza a tomar fuerza. La resistencia al cambio y la falta de innovación en la forma de comunicar y promover el rugby podrían estar limitando su crecimiento en nuevas audiencias.
El valor de los valores y la necesidad de innovación cultural
El rugby siempre ha sido un deporte que se ha destacado por sus valores positivos: respeto, camaradería, integridad y elegancia. Sin embargo, estos valores también enfrentan el reto de adaptarse a un entorno cultural en transformación. Para atraer a nuevas generaciones, el deporte debe abrirse a ideas frescas y pensar en cómo incorporar en sus órganos de decisión voces externas e independientes, que aporten perspectivas innovadoras y que hayan logrado captar nuevas audiencias en otros ámbitos deportivos o culturales.
El cambio cultural y la apertura a nuevas ideas
Es fundamental que el rugby argentino no se aferre únicamente a su historia y tradiciones, sino que esté dispuesto a innovar en su comunicación, en sus formatos y en su relación con la sociedad. Escuchar a pensadores externos, ampliar la base de decisión y buscar modelos exitosos en otros deportes puede ser la clave para revitalizar el interés y la participación en el rugby. Solo así podrá mantenerse relevante en un escenario de competencia global por la atención y el tiempo de los aficionados.
Conclusión
La crisis del rugby argentino por la falta de jugadores no es solo un problema de números, sino una señal de que el deporte debe reinventarse y adaptarse a los nuevos tiempos. La pérdida de talentos, agravada por la pandemia y el éxodo internacional, requiere respuestas estratégicas que fortalezcan la base y hagan del rugby un deporte más atractivo, accesible y competitivo. Además, la apertura cultural y la innovación en la gestión y promoción serán esenciales para devolverle al rugby su lugar en el corazón de los argentinos y en la escena mundial. Solo con un esfuerzo conjunto y visionario, el rugby podrá seguir siendo ese deporte de valores y elegancia que tanto aporta a la cultura deportiva nacional e internacional.
