EDUARDO COSTAS: EL TACLE EN EL RUGBY

El Tackle en el Rugby – Una Verdad Inicial y la Búsqueda de Mejora

Por: Eduardo Costas

El rugby, un deporte que combina fuerza, estrategia y trabajo en equipo, ha sido durante mucho tiempo objeto de admiración y crítica. Uno de los aspectos más controvertidos y técnicos del juego es el tackle, una acción que, aunque esencial para la dinámica del deporte, también conlleva riesgos significativos. La realidad es clara: el tackle es el principal causante de lesiones en el rugby, contribuyendo a que un alarmante 58% de las mismas se originen en este tipo de jugadas, como han documentado diversas investigaciones citadas por Rugby Ready.

La enseñanza del tackle ha concentrado su foco, tradicionalmente, en el jugador que ejecuta la acción sin considerar adecuadamente al que la recibe. Esta disparidad en el enfoque resalta una verdad inicial que, si no se aborda, podría perpetuar la cultura del riesgo sin un claro deseo de mejora. Es imperativo reconocer que la seguridad de los jugadores no solo depende de cómo se ejecutan los tackles, sino también de cómo se conceptualiza el juego en su totalidad.

En este contexto, la investigación presentada por Juan José Casajús y Darío Salluzzi en el 13 Congreso Argentino de Educación Física y Ciencias es un llamado a la acción. Su propuesta de revisar bibliografía y manuales de enseñanza, analizar el discurso de entrenadores y desarrollar estrategias innovadoras para reducir riesgos es clave para transformar la cultura del tackle. La implementación de prácticas centradas en el bienestar del jugador no solo es necesaria, sino urgente.

World Rugby, consciente de esta realidad, ha comenzado a explorar la posibilidad de modificar la altura legal del tackle, estableciendo propuestas que podrían tener un impacto significativo en la reducción de lesiones. Este cambio, aunque aún sujeto a pruebas y evaluaciones, representa un avance importante hacia la seguridad en el rugby. Equiparar la altura del tackle al esternón en el ámbito amateur, mientras se evalúa la viabilidad de esta medida en el nivel profesional, es un paso que refleja un compromiso hacia la protección del jugador.

Sin embargo, no podemos caer en la complacencia. La resistencia al cambio muchas veces proviene de una falta de voluntad para examinar los métodos tradicionales de enseñanza y las normas establecidas. Los testimonios de exjugadores que han sufrido lesiones graves son un recordatorio poderoso de que la mejora no solo es deseable, sino imprescindible. A medida que el rugby avanza hacia un futuro más seguro, es nuestra responsabilidad como comunidad de educadores, entrenadores y jugadores abogar por prácticas que prioricen la salud y la seguridad en todos los niveles del juego.

Para lograr una evolución positiva en el rugby, es fundamental cultivar un entorno donde la mejora continua sea la norma y no la excepción. Esto implica no solo adaptar las normas de juego, sino también reestructurar la educación y formación de los entrenadores, asegurando que comprendan la importancia de enseñar el tackle de manera integral y responsable. Solo así podremos garantizar un equilibrio entre el espíritu competitivo del rugby y la seguridad de todos sus protagonistas.

En conclusión, el tackle en el rugby es una ilustración perfecta de la necesidad de transformación dentro del deporte. A medida que buscamos maneras de mejorar la práctica y minimizar los riesgos asociados, debemos recordar que el cambio empieza desde adentro: en nuestras políticas, nuestras enseñanzas y nuestras actitudes. La verdad inicial es que, si no queremos mejorar, los costos pueden ser demasiado altos. Por lo tanto, abracemos la oportunidad de crear un rugby más seguro y accesible para todos.

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